
"Daba vueltas en la habitación como un perro encerrado, hasta que un día todo ocupaba su lugar. No hacía falta ni más ni menos. Un cuadro era ahora el cuadro y estaba contento”(fragmento de un texto de Ángel Padrón con el tátulo “HOY NO HAY ABSOLUTAMENTE NADIE CON QUIEN HABLAR. Catorce escalones hasta llegar a la puerta”).
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